4:50 pm
El cielo se quitó con brusquedad su vestido azul y se puso el más oscuro que encontró en su armario; el estruendo y los pequeños hilos de luz haciendo de la tempestad un carnaval con matices de blanco y negro. Me quedo calmada en mi silla, observando el ordenador y muy atenta al sonido de la lluvia, sentí el impulso de salir a mojarme, de caminar hacia la playa y disfrutar del olor a arena mojada, ver el mar embravecido, allá en la playa, cada gota de agua cae como un alfiler, punzante y retador, pero todo el conjunto; olas, cielo oscuro, lluvia, rayos, viento... resulta increíblemente majestuoso a la vista.
No me moví de mi lugar, los adultos pensamos más en el después de.- la ropa mojada, el resfriado, el escozor de la piel por la arena, etc.- Me asomo a la ventana, en diez minutos las calles están inundadas, fueron minutos de lluvia intensa, de impulsos reprimidos, de cielo gris, brotaron palabras desde el fondo del alma, subieron en un barco de papel que la corriente de las calles llevará; ahí se le ve a la A tomada del timón, la M se quedó en uno de los camarotes, la O se asoma tras la borda mientras que la R eleva anclas...
Mientras continúe la lluvia, el barco de papel seguirá su rumbo con destino al horizonte,
y yo,
yo me quedo en tierra firme.
Mily Murillo