miércoles, 8 de julio de 2015
El hilo
Pensé que nadie descongelaría la muralla de mi corazón, que el hielo reinaría en mi pecho, que las horas pasarían siempre en tinieblas y miedos. Pensé que el hilo estaba perdido, que cuando me rompieron el corazón también el hilo, ese que te conecta al Universo, a la energía vital, ese hilo que no veía desde el fondo de mi abismo.
Pero los tiempos de Dios son perfectos, y hoy me encuentro sostenida de mi hilo, con fortaleza en el alma y amor en mi corazón. Quién creería en tiempos del ayer que la persona que vendría a descongelarme el corazón fuera yo mima, quién creería que el amor propio es el único que sana, que repara cada fibra, cada célula, cada pensamiento.
El hilo está firme, no tensado, sólo firme, dispuesto a sostenerme el alma, el corazón y todo mi ser; me conecta con la energía, con la vitalidad de la vida en esencia, me une a la red de los vivientes, de los reales, me sostiene con ondas vibratorias, con energía cósmica, con vitalidad universal, con un "todo" para mi "individualidad".
... Vibrando, viviendo.
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