El amor está en la quietud del jardin, en el ímpetu de las olas; el amor está dentro de mi ser, el amor es luz. El amor está en los cuatro vientos afuera, en el cosmos, en las estrellas.
Espero por el amor, le grito en silencio a la luna y ella le lleva en eco mi voz amorosa, allá donde se encuentre el alma que me ha de amar y complementar por los siglos de los siglos.
Y en la dulce espera escucho el murmullo de los árboles, de las sombras allá en el bosque; porque mi amado es luz, es energía en el tiempo y el espacio donde hemos de encontrarnos.
El amor que es para mí, fue destinado desde el pecado original, nos hemos encontrado en otras vidas; amantes por la etermidad, perdidos al morir, vueltos a nacer uno para el otro, una y otra vez...