Desperté en los brazos de tu ausencia,
me cobijaron como aquellos amaneceres en que perdía mi rostro en tu pecho,
sentía tu respirar en armonía con el mío, como lo que eramos,
como un todo.
El tiempo sigue corriendo, ya son dos años,
y aún despierto con sudores fríos, con el abrazo ese de la ausencia,
con los temblores de la soledad, la soledad no austera, la soledad de "tú ausencia",
porque si bien te extraño, si bien te añoro,
¡Ahora no sólo eres tú en mi, ahora soy yo en mi vida, con mi vida, con mi vivir!
Estos sueños son la huella del amor que sin miedos viví,
un amor que sin miedos dejaré de soñar,
cuando las olas de mi memoria
borren las caracolas y las estrellas del mar de mi corazón.
Desperté en los brazos de tu ausencia ¡que bella forma de empezar-
ResponderEliminarUn amor que dejaré de soñar.
Romántico destilando bellos matices de nostalgia.
Besos.
La nostalgia no le quita belleza al poema
ResponderEliminarAbrazo