Ayer, mientras me disponía a apagar el monitor de mi oficina, respiré lo más hondo posible, y me invadió la necesidad de libertad, bajé de la oficina, caminé hacia el auto, y justo cuando me senté frente al volante, supe que no manejaría hacia mi departamento.
Son las 6 de la mañana de hoy viernes, estoy en la gasolinera a la entrada de mi pueblo, fue una noche magnífica, si la hubiera pretendido no la consigo, kilómetros tras kilómetros en una carretera bajo el manto estrellado, horas de música y café, horas de recuerdos y cigarrillos, pero lo cierto es que ya estaba muy lejos de la ciudad para regresar, sólo me quedaba echar pa´lante.
Mi mamá a estas horas de la mañana estará regando las plantas de su extenso jardín, calentando café y tortillas hechas a mano para disfrutar con un buen trozo de queso fresco, al menos, eso eso es lo que me se me antoja llegar a comer. De este lado de la gasolinera, en el restaurancito, no me conocen ni conozco a alguien, quizá son nuevos en el pueblo... no qué va, pasa que tengo 11 años sin venir, desde aquél día que salí de casa para estudiar la universidad.
Estoy nerviosa, mi estómago es un desastre de mariposas, esas que se sienten cuando vas a ver a alguien que te gusta, a quien amas o qué se yo, cuando hay algo importante; tantos recuerdos: rostros, calles, olores, sabores, personas que ya murieron y no veré, otras caras nuevas, personas de fuera o jovencitos que vi nacer pero no crecer... mi casa, ese lugar de ensueño, donde mi madre siempre arregla mi cuarto para el día... ese gran día en que su retoño vuelva.
Me armo de valor y conduzco hacia la entrada, desde el primer centímetro de calle todo está diferente... sólo se que tengo que manejar tres kilómetros al fondo, doblar a la derecha en la vuelta del parque, de ahí hasta el fondo y luego a la izquierda... ahí se encuentra mi vida.
¿El trabajo?
¡Sí, el sonido de la alarme me recuerda del trabajo! no conduje hasta mi pueblo, hoy es martes y voy a trabajar.
El sueño es una premonición para darse una noche de libertad. Muy bueno
ResponderEliminarAbrazo
Muy bucólico son recuerdos que nos han ido forjando y así aquellos días y aquellas situaciones nos conformaron como somos, cada calle es hermosa en tu descripción adquieren belleza todos los rincones y en cada uno de ellos hay pedazos del alma.
ResponderEliminar¡Precioso!.
Besos.
miga tranquila son sueño que a lo mejor se cumpliran seguro que si uuffff muy bueno te quedó , besos desde mi brillo del mar
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