a las olas saladas que llevaban y traían pasiones.
Culpemos al vodka,
al son jarocho, al son cubano.
Culpemos a tus labios rojos,
a tus manos de fuego.
Culpemos a la noche misteriosa,
a la luna romántica que emborrachaba las almas.
Culpemos a mi desbocado corazón,
al abrazo de la madrugada.
Culpemos a la sutil mirada de tus ojos negros,
a tu sonrisa de media luna.
...
Y es que si buscáramos un responsable,
no podría elegir entre las olas, la luna, el vodka,
quizá tu boca o el verano... pero aquella noche
se quedó entre tu piel y la mía bajo la sutil promesa de un mañana.
Mily Murillo

¡¡Es tan hermoso el amor!!.
ResponderEliminarPrecioso poema.
Un besito.
Espero vaya todo bien.