Quita el sol y pon el agua!
...
Ese coro se repite en mi mente una y otra vez, como aquellos años en el rancho de la familia para estas fechas. San Isidro, el Santo patrono de los campesinos.
El catorce de mayo comienzan las fiestas, madre mía, desde que sale el sol, hombres y mujeres trabajando en los preparativos. Los hombres matando las vacas para la barbacoa, las mujeres preparando los ingredientes, las salsas. Con la pancita de la vaca se prepara el mondongo, bien picoso. Otro grupo se encarga de arreglar la iglesia, vestir al santo, llenar de flores aquél hermoso lugar. Ya cuando cae la noche, empieza a llegar toda la familia, los amigos, la gente del pueblo que lleve gusto ir.
Desde temprano comienzan los rosarios al Santo patrono San Isidro Labrador, A las doce de la noche se escucha entrar al mariachi para las mañanitas, la algarabía comienza, el júbilo se hace presente. Terminada la santa misa, afuera de la iglesia espera la fiesta. Se arrancan las jaranas, el arpa, se escucha el huapango, el zapateo de mujeres y hombres, chicos y grandes... ¡sólo Veracruz es bello, arriba Veracruz! ¡San Isidro labrador, quita el sol y pon el agua! se le escucha a los niños mientras danzan tomados de las manos.
Comienza la comedera, el mondongo, las empanadas, los tamales de elote .el champurrado, uno que otro aguardiente, la gente amanece en el huapango, zapateando para San Isidro, otros tantos se van a descansar porque al día siguiente la fiesta sigue.
El quince hay otra misa a las doce del día, en ella se le pide al Santo patrono que derrame sus bendiciones sobre las tierras, que deje caer la lluvia que haré crecer la piña. Termina la misa, ahora sí, a disfrutar de la barbacoa de res, que invitan los cabecillas de las familias de aquél rancho de mi corazón, todos obsequiaron una vaca, son muchas las sacrificadas. La comida es gratis, la mayoría de las personas del pueblo llegan al festejo, rancherías enteras se acercan a celebrar.
A las cuatro de la tarde comienzan las carreras de caballo, se ve a todos subirse a las camionetas, propias o ajenas-de aventón- para ir a los carriles. Justo en ese momento, el cielo comienza a ponerse gris, el polvo se levanta; las carreras de caballo se disfrutan entre viento y polvatana. A las seis de la tarde todos regresan, para entonces, las casas del rancho dan hospitalidad a todo el mundo, no hay una casa que no reciba a familia enteras para que se bañen y se arreglen nuevamente, pues la fiesta es clausurada con un gran baile. Bajan al mejor grupo tropical del mometo, la entrada también ea gratis. Pero, justo en ese tiempo, cuando la gente regresa de las carreras de caballo, San Isidro cumple su promesa, pareciera que el cielo se cae, la tormenta es impresionante, rayos, truenos... y para ese momento se da por iniciada la temporada de siembra, comienzan las primeras lluvias del año, revientan las papalotas y las chicharras, la tierra huele a vida y la vida, mi vida, huele a esos momentos mágicos de pueblo, de rancho... San Isidro labrador quita el sol y pon el agua.
Mily Murillo
Hola Mily, un día se San Isidro muy completo, que se quedará en el recuerdo de un día compartido y feliz.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sor. Cecilia
Hola amiga, mucha felicidad y vida en esos recuerdos. Un cálido abrazo para ti.
EliminarUna forma muy bella, casi poética, de relatar unas costumbres rurales. Me ha gustado mucho tu forma de describir los acontecimientos populares.
ResponderEliminarUn abrazo y viva San Isidro!
Hola querido amigi, agradezco infinitamente tu amena aceptación de mis escritos.Sabes qué pasa? que hay mucha nostalgia de esos tiempos,.esos San Isidro de mi infancia y adolescencia.
EliminarBesosy abrazos con todo mi cariño.
Me ha gustado tu relato es una forma amena de conocer esta costumbre y tradiciones madrileñas , que bueno un abrazo desde mi brillo del mar
ResponderEliminarHermosa qué alegría que te haya gustado,.una pequeña aclaración, son tradiciones de Veracruz en mi amado México.
EliminarBesos y abrazos querida Bea