jueves, 19 de septiembre de 2013
Terruño
En el pueblo las horas pasan lento,
esa quietud que arrulla el alma y alimenta la imaginación;
días de un sol radiante en contraste con la frescura de los árboles,
todas las casas haciendo presunción de los bastos jardines.
Se respira la pureza que pareciera suspendida,
las tardes se pintan de amarillo, ocre, dorado,
las mujeres apresura sus quehaceres, su baño con agua de pozo- fría y dulce-
para salir a sus corredores o patios donde troncos de árboles hacen de sillas-los niños jugando-
En esas horas de descanso antes de la cena
han de saborear la fruta de temporada,
ya sea naranja, sandía, mango en primavera-verano,
mandarinas, dulce de calabaza y de papaya en otoño- invierno.
Ya cuando el cielo luce su manta estrellada,
se puede ver a las señoras correr a la cocina para preparar la cena,
ahora es el turno de los hombres de salir a platicar sobre la faena;
no es necesario que las mujeres llamen a la mesa,
El aroma de la cena atrae a chicos y grandes;
nada más entrar a la cocina es deleitarse con la vista,
plátanos fritos, queso fresco, frijoles refritos, tortillas echadas a mano, café de olla con leche ordeñada esa mañana, pan cocinado en hornos de piedra.
...
Días y noches como extraídos de un cuento campirano,
...
Mily Murillo
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Empiezas entusiasmándonos con el paisaje lleno de hermosa quietud y la frescura de los árboles describiendo magistralmente, como cae la noche y nos abres el apetito deleitándonos con ese pan sabroso de los hornos de piedra.
ResponderEliminarBucólico y lleno de una ternura especial.
Besos.
¡¡Qué bonito y qué dulce!!.
ResponderEliminarRealmente lindo.
Un besito.
Me has arrastrado irremediablemente haca ese lugar, ese paisaje, esas gentes. Con tu magia de escritora-poetisa he podido hasta oler el aroma de esos frutos y de esas viandas. Auténtico y conmovedor. Un abrazo.
ResponderEliminarCreo que esa es la auténtica vida, la de vivir en el lugar donde uno nace rodeado de familia y amigos y disfrutando de los productos de la tierra que nos gustan desde que nacemos.
ResponderEliminarUna preciosa estampa de tu terruño la que nos has aportado hoy.
Saludos Mily
TOdo un poema que huele a costumbrismo., que entraña el afecto a la tierra, y sus bondades. Un abrazo. Carlos
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