lunes, 31 de diciembre de 2012

Grata despedida




Con las primeras luces de la mañana caminé hacia la playa, con un frío poco común en la isla, me dispuse a remojar los pies-y el alma- en las aguas melodiosas que tenía ante mis ojos.

En la orilla encontré caracoles y conchas de todos tamaños y colores, pero tambièn encontré el camino hacia adentro, ese camino que pocas veces andamos.

Las gaviotas decoraban los aires, una lancha irrumpió el escenario, más adelante, sentando a la orilla, un señor con aires de sabiduría, con la piel curtida por la sal y el sol, un pescador, un hombre que como yo, miraba el mar, escuchaba las olas y ve tú a saber en qué pensaba.

Nos dimos los buenos días y cada quién siguió en sus pensamientos; los míos giraban por el mes de febrero, sí, los chocolates y las flores de los enamorados, me provocaron una ligera temblorina, estaba sola, mi segundo año sola y extrañando a quien me arrancó el corazón y lo tiró en un camino del desierto.

Para abril y mayo, el sabor de la ausencia era menos amargo; mi vida siguió el curso natural, trabajando, conviviendo con mi familia, con unos cuantos amigos, leyendo, escribiendo... soñando.

Qué rico es soñar, volver a sentir el calor del horizonte, sin nubes, sin lluvias, sólo el sol y los sueños. Junio y Julio me trajeron la ilusión de agosto... mi cumpleaños.

Porque dos años atrás no amaba tanto mi vida como lo es hoy en día, porque daba por hecho cada amanecer, cada respirar. Por el mes de agosto me encontraba, cuando al llegar a la vuelta de la playa, en la zona del dragado, vi el cielo tan azul en comunión con el mar, vi las aves revolotear a mi alrededor, vi mi reflejo en el charco de agua, ahí entre caracoles, algas y esperanzas.

Me senté a un lado del charco-espejo, respiré profundo, cerré mis ojos y abrí el alma... se fue, se fue náufraga entre las olas, el aire me la devolvía de vez en cuando; en ese ir y venir, seguí recordando.

En octubre refrendé las promesas con mi persona, "estoy más para allá que para acá" me repetí durante ese mes; las dudas me asaltaron, la inseguridad quería reposar en mis decisiones, pero no, no hay cabida en mi vida, yo voy hacia el frente, y nada me detiene, es lo que me repetía.

Las olas, plácidas descanzaban en esa orilla, "mi orilla" esta mañana, ya para ese rato el alma mía era amiga de un delfin y de un pelícano que compartían desayuno. Noviembre, para esos días, estaba inquieta por las dos fechas que visten de amarillo las muertes de los seres queridos, fechas que le ponen dulces y pan a nuestras penas. Pero al terminar el mes, me quité el negro luto y me vestí de dorado.

Sí, para mí la época decembrina es de color oro, y valen como tal los recuerdos de mi infancia, recuerdos que atesoro.

Hoy estoy esribiendo la última página de este libro, un tomo de 12 capìtulos, páginas que tienen escritas la vida en verso, los versos de mi respirar, los versos de mi soñar constante, de mi renacer.

¡Hey, ven aquì! le grito a mi alma, èsta regresa a mi cuerpo, ligera, sin penas, ha tirado en el fondo del mar el equipaje repleto de todo lo que no me sirve...

De regreso, memorizo aquella sensación de paz, de armonía... y recuerdo que hoy, en la campanada número doce, se despliega ante mi un libro nuevo, doce capìtulos completamente en blanco donde escribir el presente con tinta de fe y esperanza.

¡Ah!, el señor a la orilla de la playa, se adentró al mar sin mirar atrás, las olas lo abrazaron y lo llevaron consigo, no era un pescador, aquél señor que me brindó los buenos días, era el alma del año viejo.

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Felicidad y bendiciones a sus vidas,
mi corazòn les abraza...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El amor sin más ni menos









Amarte,
sin medias tintas.

Amarte,
por lo que eres y lo que no.

Amarte,
sin palabras inciertas, sólo con mi alma ardiendo en tu boca, aquí, ahora.

Amarte,
porque es lo que siento, sin más ni menos.

Amarte.
por lo inútil que resulta luchar contra esto.

Amarte. ,
porque se me acaban los pretextos para no hacerlo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad





 
Brindo por ellos,
Brindo por tí
Brindo por mí...
 
Mis queridos lectores,
mi corazón los abraza.
 
"A las doce campanadas
Afirmaré que estoy bien con el universo
y el universo está bien conmigo"
 
Feliz Navidad
 
 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Abrazos vacíos

 
 
 
 
 
Desperté en los brazos de tu ausencia,
me cobijaron como aquellos amaneceres en que perdía mi rostro en tu pecho,
sentía tu respirar en armonía con el mío, como lo que eramos,
como un todo.
 
El tiempo sigue corriendo, ya son dos años,
y aún despierto con sudores fríos, con el abrazo ese de la ausencia,
con los temblores de la soledad, la soledad no austera, la soledad de "tú ausencia",
porque si bien te extraño, si bien te añoro,
 
¡Ahora no sólo eres tú en mi, ahora soy yo en mi vida, con mi vida, con mi vivir!
 
Estos sueños son  la huella del amor que sin miedos viví,
un amor que sin miedos dejaré de soñar,
cuando las olas de mi memoria
borren las caracolas y las estrellas del mar de mi corazón.

martes, 18 de diciembre de 2012

Añoranzas

Ayer busqué entre los recuerdos
aquél sentimiento de felicidad que se tiene a los 18,
cuando la vida a penas comienza, cuando los caminos se despliégan
como abanicos de posibilidades.
 
Y no es que sea infeliz aquí y ahora,
más bien, se me antojó el sabor de
aquél tipo de felicidad que sólo se
vive en esos años...
 
Con los recuerdos,
¡las sensaciones!
con ellas,
¡las añoranzas!
 
Encontré el sentimiento,
lo reconocí como si fueran esos años,
y mi piel se estremeció junto con el
estrujar de mi alma.
 
... ¡Y no es que sea infeliz aquí a y ahora.
es sólo la añoranza!

martes, 11 de diciembre de 2012

Tú...






Tú, de andares gentiles y delicados,
Tú, de pasos que dejan huellas en mi ser,
Tú, que has descubierto el sabor de mis secretos y el aroma de mis pensamientos,
Tú, que hoy te alejas con la sutiliza con la que llegaste...
 
Tú, a quien amo,
Tú, a quien he de olvidar con el paso del tiempo irreverente,
Tú, a quien la vida me prestó un instante...
¡Para extrañar una eternidad!

miércoles, 10 de octubre de 2012

Sutil y efímero



 
 
...Mientras más te olvido, más comprendo que el amor no es cosa del "corazón" sino de la mente,
de las vivencias que se convierten en recuerdos para después olvidar; el amor es cosa del "apego" y
los "ideales", el amor es la bella y sutil obra de teatro de todos los tiempos.

Y cuantas veces llegue a mí, actuaré la obra más hermosa que el ser humano puede
experimentar, en la mente o el corazón... el amor es el punto a la "i", el amor es el principio y el fin, es la causa y efecto. Te olvido, sólo para volver a amar.

Milagros

jueves, 4 de octubre de 2012

Cafeína y amores





El sabor del café de media noche, la canción del silencio nocturno,
tú en mi cama, no,  es la cama y tu ausencia, continúo observando desde  mi habitación
tras reprender a mis pensamientos, quizá se deba a que la ausencia huele a ti
y mis sábanas frías reclaman tu piel tropical.

La noche tiene una peculiar nota de pasión en el  aire, como si en cada habitación
unos amantes se deboraran con la desesperación de lo prohibido; mientras tanto,
los que caminan bajo el cielo oscuro andan con los pensamientos al aire como yo,
pensamientos que se multiplican y se expanden en la nada.

El cuarto café se acabó, la tímida luna se despide de los amantes, incluso de los amantes de la ausencia y en ese momento que no es la noche y tampoco el día, mis ojos amenzan con derramar
las lágrimas que reprimí la noche anterior, y todas las noches entre mi cama y tu ausencia.

Pero el amanecer llega, y con él, la esperanza  de escribir con otra tinta y otra historia.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Carmina

Esta mañana amaneció peculiarmente nublado, al despertar, Carmina recordó todo lo que había soñado, las imagenes de un trozo de comida a medio morder, la bolsa negra, el niño, el partido de futbol, el pueblo, el celular, la llamada, su madre... el tumor que le acababan de extirpar, su voz sonando a tragedia, a sufrimiento, a ausencia de su hija...

La hija era Carmina, la madre era una pesadilla.

Pero aquella mañana le pareció la mejor de toda la semana; se vistió, salió hacia su trabajo, hacia la vida normal, llegó, se sentó frente a su escritorio y fingió ser la de siempre, la de ayer, la misma que apagó la máquina que esta mañana encendió. Si no fuera por la expresión de su boca casi hermética, ella sintiendo que aquellas palabras le costuraron la boca con hilos de alambre.

El día le pareció tan pesado como el equipaje de su alma, al salir de la oficina no pudo más que respirar profundo, dejando un suspiro no de nostalgia, sino de alivio. Caminó por las calles oscuras, entrando y saliendo a callejones por los cuales una persona normal no caminaría a esa hora, pero qué más podría pasar, ¿que le robaran, que la mataran?.

Al llegar a su casa escribió lo siguiente en la libreta junto al teléfono:

"Just me"

Pensó que por instinto, se experimentaba el deseo de la última ducha, la última copa de vino, la última canción, la última vista a la luna, la última carta... pero eso es precisamente lo que provoca el apego, y no tenía sentido seguir con aquella obra de teatro de su vida enajenada.

fue directo a la cama, tomó el vaso con la espesa mezcla del polvo de 451 pastillas, fue de un solo trago... sin titubeos, a punto de morir por asfixia al tragar la mezcla espesa y no por intoxicación, pero su destino aun le tenía la última hoja por escribir; despertó en el hospital, vivió el proceso de desintoxicación, vivió el dolor de sus familiares,  ella no sentía ni pensaba nada respecto a lo sucedido, sólo podía recordar lo que escribió en la libreta junto al teléfono y continuó llendo al trabajo, caminando por esos callejones, llegando a casa, escribiendo la misma nota, durmiendo y despertando a su rutina.

De eso ya  35 años, sus familiares la recuerdan cada año, mientras que Carmina no se ha dado cuenta que sí la enterraron, sí la sufrieron, sí la lloraron, sí dejó de vivir... pero no de penar, esa fue la última hoja que le tenía escrito su destino... deambular por sus pasos andados.

Y ahí es donde mi papel comenzó, verla desde las sombras, cuidarle los sobresaltos, abrazarle el alma negra... amarla desde lo no humanamente posible, amarla por los recuerdos de hace 200 años cuando amé a una mujer, recordando esas sensaciones, antes de la muerte me devolviera a la existencia sin estar vivo; me alimento de cuellos blancos como la nieve, me alimento del miedo, me alimento de la oscuridad pero si me faltara el fantasma de Carmina no habría gota de sangre en el mundo que me mantuviera con "existencia"... me tiro al sol para que queme mis falsas entrañas, me clavo la estaca de madera y la cruz... si ella no paseara por los callejones oscuros donde nos conocimos, si me faltaran los besos fríos de Carmina, su cuerpo escuálido y gélido... su mirada oscura como la niebla de aquél día en que Carmina tomó sus 451 pastillas...

Milagros.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

lunes, 21 de noviembre de 2011

de alma y razones perdidas

Rincones de un alma que sangra,
momentos oscuros que invaden el cielo de un gris
que no lo borran las sonrisas falsas,
y mucho menos los sueños rosas que se suicidan con una mirada.

Entonces, me queda respirar un aire densoque asfixia la razón,
y una vez perdida, no hay bordes que me sostengan ante el desvarío...Sólo el ir de los días,
sólo el tiempo muriendo lento.

viernes, 30 de septiembre de 2011

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿esperanza?

... y continuamos escapándonos de lo inevitable,
sólo es tiempo y el cúmulo de desengaños
los que sentimos a cuestas más el
plus del amor lastimado.

martes, 1 de septiembre de 2009

UNO

Quiero arrancar las páginas,
esas que están llenas de palabras tontas,
quiero cortarlas, extrangularlas,
que sangren, que sangren, que sangren.

¡Que mueran!

viernes, 14 de agosto de 2009

Cual años, los días sin creación.

Quiero arrancarme las palabras, si la imaginación revolotea en mis adentros, si se pelea con mis dedos por no moverse para plasmar lo que ellas cuentan; muchos dias que acumularon meses son los que me separan de un escrito, de una flor con pétalos de letras, de una luna escarchada en sueños, dorados por igual, de las remembranzas, de las ilusiones, de las palabras cual son, duras y objetivas, blandas y libres sin religión conocida, más por la mía enlazadas.

Es que profeso las palabras que se escabullen tras fantasmas, esos que la sociedad acelerada llama problemas, estrés y fanfarreas... todo sacude, todo desarma, todo hincha el alma y duelen esas, las palabras que no puedo plasmar desde pasados atardeceres, desde que el cable de conexión hace falso contacto y lo único que me contiene es la marea brava de la realidad adquirida, pagada con creces.

De nuevo, un grato saludo y la bienvenida a todos!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Un instante de lo que ya no será

Deseo tomar un café negro en la plaza de mi pueblo, y que una charlatana me pida el jarro en el que bebo, que le ponga nombre al chancaste, que me engatuse con la historia que ese cúmulo de café molido es mi destino, es mi verdad. Dejarme correr como ese arroyo que en la infancia me hizo feliz, sentada en las bateas donde las mujeres del rancho iban a lavar, remojando mis pies, observando a alguna tortuga en la otra orilla, a mi madre cuidando que la leña no se apague para que la gallina recién aliñada se pueda cocinar. De repente, mi corazón se exaltaba, en realidad era un éxtasis, sí, a causa de esa manada de vacas con sus becerros bajando la colina, sedientas por el imponente sol de mayo, con ellas un capataz arreándolas, seguro que es un primo de mi padre, o quizá él mismo, me subía a un alto del campo, para protegerme del ganado y más por echar un vistazo a toda esa extensión de campo verde, con la esperanza que en medio de esa polvatana mi padre y su caballo se asomaran, qué dicha, él se acerca cada vez más, trae una sonrisa en los labios, esa sonrisa torcida que tanto amo, se que es porque al bajar del rancho vislumbró el humo a lo lejos, sabe que es mi madre haciendo fuego. Sin duda traerá una sandía de tamaño descomunal, misma que meterá en un improvisado hueco en la orilla del arroyo para que después de disfrutar con verdadero placer el caldo de gallina- en mi caso con arto limón, los frijoles refritos con queso, totopos, huevos hervidos y café de olla, cerrar el lonche campirano con las enormes rebanadas de la sandía refrescada por las aguas del arroyo. Que llegue el ocaso jamás quisiera, pues el día es verdaderamente mágico nadando entre las semillas que tiran los árboles, esas perfectas obras de arte, todo un corazón es su forma, claro, alguno que otro alebrestado pescado mordiendo los chamorros, son cosquillas para el alma. Padre y madre dentro del agua, haciendo remembranzas, pero, a punto de meterse el sol, mi madre sale del agua, toma su cuchillo y se encamina hacia las cercas buscando crucetas, homólogas del nopal. Bendita tierra veracruzana, bendito el amor de mis padres, bendito día de arroyo en Los Changos, ese rancho donde mi padre nació y creció, siendo mío sólo para los abriles de cada año.

Al meterse el sol, poníamos en la canasta de campo las pertenencias, más nuevas adquisiciones, las de mi madre eran las crucetas y alguna madera con forma de algo, según ella, y que sería en las próximas fechas un rústico arreglo de mesa, tan bello como los ojos verdes de la artista en cuestión, esa mujer que tanto amo. Por mi parte llegaba con trastecitos de barro, ya sabes, para jugar a la comidita y regresaba con pepescas en una botella que figuraba como pecera, con una tortuguita en la bolsa de mi bermuda, con los cachetes más rojos que el sol al guardarse. Tomábamos el totolero que nos regresaría al pueblo, llegaba a casa recordando que allá la sandía sabe a arroyo y la vida sabe a felicidad.

De fondo la canción del negro José al puro estilo andino me hace ver que el café ya se terminó y que no lo tomé en mi pueblo, tan sólo estoy sentada en los escalones de otra casa mientras a ojos cerrados el alma volaba a las páginas de mis ayeres.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Después del último latido

Llovía cuando abrí los ojos, las gotas no estaban al alcance de la mirada ni mi piel sentía la brisa, pero allá en la distancia se escuchaban los truenos entorpecer el silencio y el canto de un aguacero apacible.
Estaba abrumada, lo curioso es que no sabía el motivo; miré el lugar donde me encontraba, no lo reconocí. Entré en desesperación, ¿por qué esas ganas de salir, de soltarme de esas ataduras que no podía ver? traté de tranquilizarme, poner en marcha el motor de la mente, necesitaba saber cómo, cuándo llegué ahí.
Mientras me concentraba, aquella ventanita se abrió, recordé “cuando se cierran las puertas, una ventana se abre”, algo de alivio-que poco duró. Con el paso de las horas, con el ir de tantos días comprendí que mi nuevo hogar era ese, que la eternidad era mi nuevo destino, la sensación de la tierra sobre mí ¡jamás se quitó!.. pero sigo deseando saber qué es esto de estar muerta y seguir pensando.

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Hola, ¡Bienvenidos! este es el primero de interminables post, gracias por acercarte.