- Hola, quise llamarte para... no importa, quiero escucharte.
- Estoy lejos, ¿lo sabes?
- Creo que cometes un error, nunca habías estado más cerca de mi.
- La imaginación sirve
- No, se que eres tú, me lastimas. ¿lo sabes?
- ¿Yo? pero qué puedo hacerte si hay una eternidad de distancia, si cuando pretendo tocarte, las olas furiosas del abismo me azotan el alma.
- ¡Mientes! yo te siento, me tocas, me quemas la piel.
- No
- Tu olor...
- Se quedó grabado en tu memoria
- ¡No! despierto en las madrugadas tras sentirte junto a mi, el olor de tu piel, de tu cabello...
- Duerme
- ¡No te vayas! la noche es muy larga y sufro, desespero, enloquezco.
- La eternidad duele más.
- ¡Llévame!
- Estás conmigo
- Llévate también mi cuerpo, no lo vivo, me hiere, me duele.
- La vida y la muerte son los polos de la existencia humana...ser o no ser.
- Eres
- Fui
- ¡Perdóname!
- Ya no hay nada que se pueda hacer.
- No quise lastimarte, fue un error.
- No te reclamo nada, nunca lo hice.
- ¿Te paree poco lo que hiciste, lo que haces?
- Sólo me fui
- ¿Pensaste que a los tres meses lo olvidaría y que todo seguiría igual?
- Pensé que yo lo olvidaría, no lo hice por ti.
- ¿lo olvidaste, me perdonaste, me dejaste de amar?
- No siento, sólo "vivo" una y otra vez lo mismo.
- ¡Vete por favor!
- Pero hace unos momentos me pediste que no lo hiciera
- ¡Te odio! me arruinaste la vida
- Yo no te odio, tú no me arruinaste la vida, me la arrancaste.
- ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué fuiste tan cobarde?
- Me cansé de hacer el bien, de respetar, de amar, de perdonar, de permitir... de tu infidelidad.
- ¿lo disfrutaste?
- no hubo tiempo, mientras me desangraba sólo veía la luz.
- ¿Por qué no te fuiste con la luz, era una segunda oportunidad?
- ¿Para ti o para mi?
- ¡Me odias! por eso me castigas, quieres enloquecerme, quieres que deslice la navaja igual que tú.
- ¡Te amo!
- Quien ama no hace daño.
- Gracias, lo has aceptado, nunca me amaste...
- Yo...
- ¡Calla, no te condenes más!
- Tú lo estás. Dios castiga a quien se quita la vida.
- Dios castiga a quien mata sin un arma, a quien asesina el alma con actos impuros, a quien hace pedazos el corazón.
-¡Vete!
- Sí, ya amaneció, nos quedan muchas madrugadas por delante.
Mily Murillo